HIGADO
El hígado se clasifica en el
movimiento básico de la madera que se caracteriza por una energía generadora y
elástica que crece hacia arriba.A nivel físico el hígado almacena la sangre y
regula la circulación y distribución uniforme de la Energía Vital,
también ejerce una función de control sobre el tejido tendíneo y también sobre
la uñas.El hígado emerge en los ojos. La vesícula biliar que almacena y excreta
la bilis está asociada con el hígado.A nivel psicosomático los frecuentes
ataques de ira dañan el hígado, daño que a su vez hace mayor la tendencia a la
irascibilidad, estableciendo así una rueda sin fin de energía emocional
destructiva que se auto perpetúa.A nivel somatopsíquico el equilibrio de la
energía hepática remarca la cualidad de la amabilidad y bondad. Sin embargo,
una carencia de la energía Yin facilita que la energía Yang del hígado empiece
a quemar como un incendio descontrolado, provocando, ira, rabia y agresividad.
La energía Yang asciende en pequeñas descargas hasta llegar al corazón,
residencia de espíritu, produciendo migrañas, dolor de cabeza, mareo y
confusión mental. Si la hiperfunción energética persiste se pueden generar
piedras en la vesícula biliar. La carencia de energía Yang acrecienta la
energía Yin del hígado, es decir la incapacidad de encolerizarse lo que se
expresa mediante un comportamiento irónico y sarcástico y una actitud cínica
frente la vida. La irritabilidad no manifestada se puede convertir también en
frustración. El sujeto que expresa una ira violenta y agresiva desencadena afán
de venganza, resentimientos y culpabilidad. La energía equilibrada y generadora
del hígado favorece una personalidad con gusto por el crecimiento, entendido
como trabajo de superación o ambición sana. Aporta una clara visión de futuro
con gran capacidad para planear y tomar decisiones. Como el hígado está
relacionado con la visión, favorece la memoria visual, la fantasía y la
imaginación. Es el espíritu de iniciativa, emprendedor y explorador. El hígado
es la casa del alma (Hun), este nivel psíquico es el que desvía hacia el cuerpo
y por tanto somatiza los excesos de las emociones, con la misión de proteger al
corazón.
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