viernes, 8 de octubre de 2010

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"Algunos proponen que haya un numerus clausus en la adquisición de bienes duraderos, para limitar el consumo. ¿Es igual de inconcebible?.



Vieja polémica: cómo determinar lo que es superfluo y lo que es necesario. ¿Dónde comienzan y dónde terminan las "falsas" necesidades? ¿Se va a impedir a los turistas que viajen en avión porque supone un derroche de energía? Los enemigos de la vida comercializada tienen razón al decir que la carrera desenfrenada del consumo no da la felicidad pero su ataque contra lo inútil está demasido impegnado de ascetismo. Algunas de nuestras alegrías se basan en frivolidades, en placeres fáciles, en pequeños lujos: es una de las dimensiones del deseo y de la vida humana ... esto no impide que se puedan concebir y legitimizar medidas limitadoras para reducir ..."

Gilles Lipovetsky
La sociedad de la decepción
Anagrama